Día 4, El azahar no tiene quien lo huela

Qué sutil el aroma de nuestros besos furtivos

de callejuelas en flor.

Pero si de mí te alejan

¡qué violenta tu ausencia!

Quisiera haber sido yo,

para ponerte a salvo del olvido,

quien robó la primavera.

Y bordar tu rostro blanco

y escribir nuestras consignas

y tu código de honor

en pétalos por bandera.

Proteger la levedad de tu sino

de este absurdo mes de marzo

que ha parado su reloj.

Voy a volverme la flor del naranjo

y a escaparme de esta guerra,

y a desprenderme de ramas y raíces.

Voy a pegar tu libertad conmigo

para posarme en la solapa del poeta.

Voy a nacer por ti otra vez más fuerte

y a crearte como un dios.

Y seré tu centinela

para que existas a pesar de los designios

,y no vuelvan a decir las gentes

que el azahar no tiene quien lo huela.