Carro de batalla

¿Qué compro? ¿Para qué lo compro? ¿Dónde ha sido elaborado/recolectado? ¿Bajo qué condiciones laborales y medioambientales? …
Los eslabones de la cadena productiva y de comercialización están manchados muchas veces de vulneración de derechos, trabajo infantil, sobreexplotación de recursos naturales y contaminación ambiental.
En un mundo globalizado y mercantilizado, la justicia social, económica y medioambiental pasa por la ética en las relaciones comerciales.
Comprar un producto que ha sido fabricado a muchos miles de kilómetros y dejar de comprarlo a los productores de mi entorno inmediato, ¿a quién perjudica?, ¿a quién beneficia?, ¿cuáles son las consecuencias ecológicas de tales desplazamientos?
Ahora que tanto usamos el verbo “empoderarse”, vamos a empoderarnos de nuestro propio consumo, compremos con cabeza y buen criterio. Dejemos de ser “consumi-dores” pasivoinfantiloides caprichosos para convertirnos en “consumo-actores” responsables. Por ética y por justicia.

A la flor del naranjo

Qué sutil el aroma de nuestros besos furtivos

de callejuelas en flor.

Pero si de mí te alejan

¡qué violenta tu ausencia!

Quisiera haber sido yo,

para ponerte a salvo del olvido,

quien robó la primavera.

Y bordar tu rostro blanco

y escribir nuestras consignas

y tu código de honor

en pétalos por bandera.

Proteger la levedad de tu sino

de este absurdo mes de marzo

que ha parado su reloj.

Voy a volverme la flor del naranjo

y a escaparme de esta guerra,

y a desprenderme de ramas y raíces.

Voy a pegar tu libertad conmigo

para posarme en la solapa del poeta.

Voy a nacer por ti otra vez más fuerte

y a crearte como un dios.

Y seré tu centinela

para que existas a pesar de los designios

,y no vuelvan a decir las gentes

que el azahar no tiene quien lo huela.

Enamorada

La poesía necesita estar enamorada

para ser poesía…

Enamorada

de la vida, del oxígeno, del canto de los pájaros.

Del amante, de la amiga,

de la calma, del silencio, de la música,

de las miradas, de la risa,

del sol cuando nace y cuando muere.

Del hijo, del deseo, de la nostalgia,

de la rabia, del coraje, del hambre por hacer justicia.

La poesía necesita estar enamorada porque

la poesía es pasión,

es el hervir del sentimiento,

la sublimación de los sentidos.

La poesía necesita estar enamorada,

encontrar el erostimo en lo prosaico.

La poesía necesita estar enamorada para ser poesía,

sin importar si es o no correspondida, porque

la poesía se alimenta,

no de realidades,

sino de sueños, de incendios

y de fantasmas.

¡Qué contentos los pájaros!

¡Qué contentos están los pájaros!

Gris y espesa la mañana,

la brisa fina y delicada.

El cielo, confinado en sus alturas,

juega a ser el mar bravío.

La luna, perpleja ante la extraña calma,

asoma medio cuerpo

por la ventana del alba.

Yo insignificante ni siquiera estoy aquí.

¡Pero qué contentos están los pájaros!

A solas con la noche

Todo por crear.

Caer en la vigilia de los vivos

y en la desierta mañana aún no nacida

solo estamos solas cara a cara

la luna emborronada entre las nubes

difuminando mi lucha

y un estallar de plumas salvajes

frías y ligeras esparcidas

que dibujan en mi pecho alas

de besos derretidos

al sol de mi entusiasmo.

Todo por surgir.

Y la enredada vigilia de los vivos

calza mis pies que se deslizan

desnudos y silentes sobre el incierto

mutismo enloquecido de la noche.

.

Me puse guapa para ti

     Aquella mañana de sábado se maquilló más de lo acostumbrado, ¡la ocasión lo merecía!  Su pelo recién lavado y cuidadosamente recogido en un moño alto delataba la altura de sus ambiciones y esperanzas. ¡Esta vez nada ni nadie se interpondría entre ellos!

Miró con desprecio el teléfono móvil de él que reposaba sobre la mesita junto al sofá, lo cogió con disimulo, subió a su habitación, abrió la ventana y lo lanzó con todas sus fuerzas. ¡Listo!

—Hoy te quedarás jugando conmigo, papi. ¡Mira lo guapa que me he puesto para ti!

Al hijo desaparecido

Tu ausencia ya no te soporta,

las palabras no consuelan.

La música, cuchillas afiladas

en el desierto de mis venas.

Mis ojos son diluvio de cielo enfurecido.

La saña de este dolor

bebe la sangre que mi pulso pierde a raudales;

salta sobre la tumba, aún palpitante,

de un corazón que agoniza.

¡Arráncame de mí o vuelve!

¡Infamia! ¡Tormento desquiciado

que inhala mi aliento y abduce todo sentido!

Grito, alarido infernal que abrasa mi garganta

y enmudece al toparse

con el silencio vacío que has dejado.

Sola, muy sola sin ti.

Pozo sin final, intrincado laberinto

de sombras que se burlan.

Las palabras no consuelan ni saben decir.

¡Arráncame de mí o vuelve!

Regresarás

Regresarás

cuando todo vuelva a ser vacío.

Te harás hueco de nuevo

y buscarás tu fuente en mi verbena.

Hastiado de reojos,

querrás hundirte una vez más

en mi mirada.

Te harás pasos que redundan

para buscar los pies desnudos.

Querrás hacerme camino

que se estrena…

…Y para entonces

los relojes se habrán cansado

de retener el tiempo,

de ser el dique de tus caprichos.

Se harán cascada las agujas

de los tiempos,

cayendo sobre ti para aplastarte.

Inundará tus súplicas

mi balsa de dos remos,

que no querrá parar a socorrerte,

que irá corriente abajo

sin sonrisa.

Te haré apretar los dientes y los puños,

por no haber apretado mi cintura.

Caeré arrepentida en tu pecado

por no saber pecar como merezco.

Se hará pesada losa insoportable

la calma que hoy desplaza nuestros planes.

Tendrás días de cemento y añoranza,

se hará gris el verdor de mis pulmones.

Y yo respiraré con asistencia,

como siempre,

de sueños y esperanzas,

que no sabrás tejer tú sin mis dedos.

Y déjame avisarte,

ya no estaré cuando regreses.

Y déjate avisar sin más rodeos…

Regresarás.

Canción de despedida

Brindo con café por lo breves que fuimos,

por el poso que dejaste en mi memoria,

por aquel vuelo interminable en el que

nuestras canciones y tú erais mi único

equipaje…

Por el adiós que nunca nos dijimos.

Una tarde de café
le robó el sueño a tu noche,
cargada de ausencias.

Canciones como fantasmas,
acordes en pena vagando sobre tus cuerdas.
Rimas errantes buscando descanso eterno.

Cama con espinas,

luna de tequila y musas con resaca.

Diste a luz aquella noche

el principio del final,

ataste tu nudo a mi garganta.

Fuimos solo un relato inacabado,

risas de cafeína en tazas rotas.
Mi voz servida en tu guitarra,

un rato que acaba pronto

y no muere nunca.

Tu canción de despedida escrita
en mis ganas de quedarme

un abrazo con puntos suspensivos.

La elocuencia del silencio

Quiero hacerme silencio,

la caricia de la brisa esquiva.

Sutil fragancia

de jazmines y azahares

quiero ser.

Melodía en sordina

de una nana a medianoche.

El sonido del rocío

al caer sobre la hierba;

arpegio que arrancan

los dedos del viento

a una tela de araña.

Quiero hacerme verdad

que no se predica;

eterna huella sobre  barro

de tiempo inmortal

que grita en voz desnuda

la elocuencia del silencio.